En un entorno en el que se tiende a la normalización, en la que todo el mundo está ampliamente cualificado y en el que el acceso a la información está fuertemente generalizado, encontrar información o talento no es problema, el problema es encontrar LA información y EL talento adecuados a cada necesidad. De ahí la importancia de trabajar tu Marca Personal y diferenciarte del enorme cúmulo de buenos profesionales que pueblan Internet en base a tus características distintivas y competitivas específicas y encontrar tu nicho de mercado porque, como dijo Jack Welch, “Si no tienes una ventaja competitiva no compitas”. Por ello, para llegar a mí, como cliente, la pregunta a la que me debes responder es ¿por qué debo dedicarte mi tiempo?

Porque la cuestión no es cuan bueno eres, sino cuan adecuado eres para mí. Todos tenemos en la mente marcas italianas o alemanas de vehículos deportivos de gama alta. Vehículos tecnológicamente avanzados y sencillamente perfectos para las carreteras occidentales, pero sencillamente inútiles en una pista embarrada de África o en una selva tropical, donde vehículos mucho más baratos y tecnológicamente mucho más atrasados ofrecen resultados imbatibles. Por ello, analízate, conócete, y después céntrate en aquellos sectores en los que seas el más adecuado y capacítate para aquellos otros sectores en los que la demanda no esté cubierta o te resulten especialmente interesantes.

Otro aspecto a considerar es el aporte de valor. Tu oferta puedes ser técnicamente perfecta para un servicio o aplicación determinada, pero estar completamente disociada de lo que el mercado está dispuesto a pagar o espera por su dinero. Si tu cliente se va a dedicar a repartir pizzas, una moto es más adecuada que un furgón, pero dentro de las motos es más fácil que el cliente escoja una scooter que una Chopper americana de 1.200 c.c. porque su preocupación es la economía de compra y de mantenimiento.

Por el contrario, si tu cliente es un alto ejecutivo de una multinacional es más fácil que escoja un vehículo de gama media de una marca “reconocida” que un vehículo de gama alta de una marca “generalista” aunque este sea más barato y venga mucho más equipado, porque lo que busca es, básicamente, imagen y no tanto prestaciones. Por lo tanto, debes ser creativo y encontrar la forma en que tu oferta no solo sea adecuada, sino que aporte más valor a tu cliente que tu competencia.

Un tercer aspecto a considerar es cuanto te conoce el mercado. Tu oferta puede ser la más adecuada para tu cliente, y tu aporte de valor ser óptimo, pero si tu mercado no te conoce tu oferta pasará completamente desapercibida. Por ello debes conocer tu nicho, no solo en lo que respecta a necesidades, sino en lo que respecta a donde se encuentra, por donde se mueve, cuáles son sus gustos y salir a su encuentro en las formas más adecuadas posibles y que mejor reflejen tu identidad y factor de diferenciación. Si tu oferta no llega, tu oferta no existe.

Resumiendo, el conocimiento es poder y la Marca Personal es una cuestión de conocimiento: conocimiento de ti mismo, de aquello que te hacer ser único; conocimiento de tu mercado, de sus necesidades y de aquello por lo que está dispuesto a pagar y de hacer que el mercado tenga conocimiento de ti.

¿Qué otros aspectos te parecen interesantes para trabajar tu Marca Personal?

 

Fotografía por Luciano Meirelles en Flickr

 

 

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