Hay acciones de las que nos arrepentimos toda la vida y unos día atrás hice una de ellas: Visité la web de Alexa.com y miré mi ranking. Naturalmente es broma (el arrepentimiento, no la visita), porque conviene tener una referencia, aunque sea aproximada de cómo estás haciendo tu  trabajo, pero la cifra está ahí: Según Alexa, a nivel nacional hay unas 35.000 webs más interesantes que la mía, cifra que se eleva hasta 1.500.000 a nivel mundial. ¿Cómo conseguir que alguien se salte esas 1.500.000 webs y llegue hasta mi blog? ¡Siendo diferente!

 

 

Estó me trajo a la memoria una reciente conversación en la que alguien me comentaba que: “tú eres un gran profesional por lo que la cosas son más fáciles para tí”. Lo que nos se daba cuenta esta persona es que, a pesar de algún garbanzo negro que otro, estamos rodeados de buenos profesionales tan cualificados o más que nosotros mismos y que cuando compites por un puesto de trabajo, un cliente, un inversor, etc. sólo hay una cosa que puede hacer decantar la elección a tu favor: Aportar lo que tu cliente necesita (o más) , pero de una forma distinta al resto.
No es una cuestión de ser el mejor, ni tan solo de ser el adecuado, sobre todo se trata de ser visible entre esa multitud de adecuados. Para eso debes conocer muy bien a, como diría Groucho Marx, la parte contratante. Qué cosas valora, qué cosas le atráen y, también, qué cosas le desagradan. Sólo de esa manera podrás presentar un producto (tu capacidad, tu profesionalidad, tu proyecto, etc.) que no solo sea adecuado, sino también atractivo.
Probablemente pienses que ahora mismo el único atractivo valorado es ser la persona que está dispuesta a aceptar el encargo por el precio más bajo. Y aunque es cierto que siempre hay algún que otro incalificable al que conviene recordarles que si pagan con cacahuetes lo único que podrán contratar son monos (o por lo menos los únicos que se quedarán), no es menos cierto que también hay buenos clientes que quieren buenos y buenas profesionales, que aporten valor a su empresa y que se impliquen con ella, y están dispuestos a apostar por tí, pero necesitan que les ayudes a verte.
Si eres un buen profesional ya tienes una marca, pero recuerda que, además de trabajar tu producto, debes trabajar tu “envase” y tu “posición en la balda” para darle la visiblidad que tu producto necesita. Sé honesto en el contenido, sé persistente, sé diferente y te acabarán eligiendo.
¿Cuál es tu experiencia?

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