Pues no, cuando me refiero a la relación entre el social media y la espiritualidad no me estoy refiriendo (que ya lo haré) a los planes que tienen, o dejan de tener, las distintas confesiones religiosas para compartir su fe o mejorar su imagen.

No, me estoy refiriendo a la importancia que, para mí, tiene trabajar tu lado espiritual cuando estás en este mundillo del marketing digital (bueno, en realidad en cualquiera que estés).

Porque la diferencia entre una marca con presencia en internet y una marca que provoque atracción y compromiso entre sus seguidores o clientes (una “loved brand” como dicen los angloparlantes) es la forma en la que tratas a las personas y, para esto, no hay nada como enlazar con su parte más interior.

Y es que hacerles ver que le entiendes, que les tienes en cuenta como algo más que meros proveedores de circulante para tu empresa es lo que marca esa diferencia sustancial y, para ello, antes que buscar ser un gran vendedor, marketiniano, publicista o profesional cualesquiera tienes que buscar desarrollarte y crecer como persona.

De ahí la importancia que le encuentro a trabajar esa parte transcendente de ti mismo, de forma que veas los negocios como algo más que intercambiar activos, como un verdadero intercambio entre personas.

Y no es cuestión de ponerse demasiado místico (o quizá sí), cada uno debe buscar su camino, pero sí de darnos tiempo para recordar que por encima de los negocios están las personas y que el mejor “negocio” es tu familia, tus amigos y tú mismo.

Por supuesto que no te estoy diciendo que en vez de trabajar y esforzarte te dediques a meditar sobre un pilar cual Simeón el estilita, pero sí que recuerdes que tu vida es más que tu trabajo.

Es tu vida la que da sentido y te hace disfrutar de tu trabajo, y tus clientes notan si te sientes a gusto con él o si este se ha convertido en una obsesión y un “trabajo” en el mal sentido.

En el primer caso disfrutarán contigo de tu marca y te seguirán, ¡todo el mundo quiere rodearse de gente que triunfa en la vida y disfruta de lo que hace! En el segundo te quedarás solo o rodeado de amargados.

Y tampoco estoy diciendo que dejes de crear riqueza para ti y tu entorno y conviertas tu empresa en una ONG, pero si te va bien ¿por qué no colaborar con alguna y ayudar a quien no ha logrado lo mismo que tú? Cierto que el trabajo y el esfuerzo son claves para el éxito, pero algunas veces, y a pesar de hacer un buen trabajo, las circunstancias juegan en contra y lo sabes. Así que ¿por qué no echar una mano? Recuerda que la vida da muchas vueltas.

Resumiendo, ganar clientes, seguidores, influencers, prestigio o dinero está muy bien, pero asegúrate de que lo haces porque estás vendiendo un buen producto o servicio y no tu vida o tu alma.

Nos vemos.

 

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Fotografía por Gisella Klein en Flickr (CC)

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