Comienza un nuevo año y con él vienen, como traídos por los tres reyes magos, las nuevas ediciones de fascículos coleccionables, las altas masivas en los gimnasios y los cursos de idiomas (este año el idioma alemán parece estar ganando terreno). Espero que, por fin,  consigáis conquistar alguno de los tres.

Pero si ya tienes la colección de Cousteau (como yo), llevas seis años yendo al gimnasio sin faltar un día y hablas perfectamente cuatro idiomas extranjeros y dos lenguas vernáculas ¿por qué no embarcarte en algo que realmente te diferencie de los demás, algo así como tu marca personal? Si lo gestionas bien sus efectos serán más duraderos que cualquier coleccionable, te darán mejor imagen que el mejor de los gimnasios y te abrirá más puertas que hablar español, inglés y chino mandarín y tener 7 carreras. Veamos, pues, cinco pasos que te ayudarán en la tarea.

 

 

1 Prepara tu DAFO

Uno de los aspectos fundamentales, al desarrollar una Marca Personal propia o de un cliente, es que de lo que se trata es de dar a conocer las características de esa Marca, por lo que lo primero que tienes que hacer es conocer a la persona detrás de esa Marca Personal y preparar un DAFO te ayudará y mucho. Para elaborarlo habla con amigos, con familiares, con compañeros, con el cliente, contigo mismo. Habla y pregunta mucho.

Después, potencia tus fortalezas, trabaja tus deficiencias, busca formación o socios que aporten el conocimiento que te falte, mejora tus procesos para ampliar tus oportunidades  y se creativo para convertir amenazas en oportunidades. Por ejemplo, en un momento en el que los circos iban “de carpa caída” el circo Du Soleil prescindió de los animales, cambió la carpa tradicional por los teatros, transformó actos aislados en una historia coreografiada e introdujo grandes dosis de tecnología convirtiendo un negocio en decadencia en una industria floreciente.

2 Determina tu seña de identidad (ventaja competitiva)

Ya nos conocemos un poco mejor, o al menos deberíamos haberlo hecho, ahora de lo que se trata es de determinar cuál es tu ventaja competitiva con respecto a tu competencia. Para ello tienes que realizar dos etapas.

Por un lado, tienes que compararte con tus competidores, ver en que eres igual, en que peor y en que distinto. Nuevamente, como en el DAFO, debes trabajar dichos aspectos a fin de dar un, cada vez, mejor servicio

Por otro lado, tienes que conocer a tu clientela potencial y ver quiénes pueden  valorar más tu perfil. Aquí el consejo principal es no limitarse a lo que siempre has hecho. Valora en que otros sectores puede ser interesante tu perfil y busca los “océanos azules”, los nichos donde tengas menos competencia.

Asimismo,  conviene recordar que las ventajas competitivas pueden ser tales en un cierto entorno y no en otros. Por ejemplo saber ruso puede ser una ventaja que te diferencie para ciertos puestos en España, pero no lo es si optas para un puesto en Rusia (es una necesidad), allí la ventaja sería hablar español.

3 Revisa tu red de contactos

Ya sabemos en qué somos distintos y quiénes pueden valorar mejor dicha ventaja competitiva ahora vamos a ver en qué forma tu red de contactos puede ayudarte a realizar tu proyecto y redes como Linkedin o Xing pueden ser especialmente interesantes.

Para ello, investiga que contactos tienen relación con los sectores que te interesan bien directamente o bien a través de sus propios contactos y contacta con ellos para solicitar o bien una cita o bien una presentación para sus contactos.

Pero recuerda que una red de contactos es algo vivo que debes cuidar para que, a su tiempo, dé su fruto. Si sólo contactas con ella para pedir cosas acabarán huyendo de ti como de la peste y, por ello, es importante que la cuides: ofrece colaboración, busca artículos o información que puedan ser útiles para ellos e interésate por sus proyectos. Y otra cosa, no importa tanto el tamaño de la red (salvo que tu red más que red sea un “atrapa mariposas”) sino que sea adecuada, que te permita contactos en los sectores de interés.

4 Crea comunidad alrededor de tu marca

Crear una marca y no tener una comunidad  a su alrededor es como ser abandonado en una isla desierta con un Ferrari: El coche será impresionante pero no te sirve para nada (bueno si le arrancas un retrovisor podrías hacer señales a alguna nave).

La comunidad es lo que le da valor a tu marca, son ellos los que van a comprar tus productos/servicios y son ellos los que mejor y más ampliamente van a recomendar tu marca a otros. Para ello crea canales que favorezcan esa interrelación entre tu comunidad y tu marca: blogs, perfiles en redes sociales, página web, aplicaciones, etc. Gestiónalos adecuadamente y cuídalos como a la niña de tus ojos.

5 Demuestra que realmente sabes de lo tuyo

El último paso del que hablaremos hoy es el de demostrar tu profesionalidad. Para esto puedes utilizar tu blog y tus perfiles “regalando” tu conocimiento mediante artículos y tutoriales con los que, por un lado, tu comunidad puede aprender de ti y, por otro lado, puede comprobar si realmente sabes de lo que estás hablando. Es como con las muestras de colonias, el consumidor puede probar tu profesionalidad “gratis” y, si le gusta lo que recibe, se convertirá en cliente. Al verdadero profesional no se le recuerda ni por sus promesas ni por lo que cobra, sino por lo que da.

Y cuando hayas completado todos los pasos podrás tomarte un pequeño descanso de unos minutos y volver a empezar el ciclo, porque tu marca personal eres tú y cada vez que vives algo evolucionas y contigo tu marca y tu comunidad.

¿Qué otros pasos incluirías?

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